Pensar en el destino es pensar en la distancia. La distancia es el destino, entendamos el destino no como una imposición sino en su carácter de enviado y que ha de llegar, este llegar es un momento, es ”el” momento, la plenitud de los tiempos, el kairós, la contracción después de la expansión. La distancia es estar “separado de” –dis- “fuera de” –stantia- “estar parado o dejar estar dentro de” Este dejar estar dentro es pertenecer. Pertenecer significa estar conectado “pertinere” “per” indica temporalidad “a lo largo de” “mientras” y “tenere” que se puede usar como “abrazar” “mantenerse”. Pertenecer equivale a estar en armonía, de la armonía “ar” significa dos cosas que están juntas, dos cosas que se abrazan perfectamente en el mismo lugar y tiempo. Este abrazar es lo que ha sido separado y que hace posible pensar la distancia, el destino.
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